Con el inicio del verano nuestras diminutas vecinas las hormigas, aparecen de la nada e invaden nuestros jardines. Estas hormigas también se establecen en muchos vegetales. Esta presencia de hormigas puede implicar un gran peligro por la aparición de plagas andando por nuestros cultivos, y es más, la mayoría de cultivadores de cannabis  no tienen conciencia del daño que pueden ocasionar estos  insectos. A veces uno no se para a pensar del por qué estos insectos que habitan en el suelo se mueven activamente por la ramas y hojas. Claramente esa actividad sólo puede ser asociada a la búsqueda de alimento, y por tanto podríamos preguntarnos, qué alimento es el que están buscando.

Las hormigas y el cultivo de cannabis

Las hormigas más frecuentes son detríticas, viven en el suelo, pero emplean las plantas como zona de pasto para la cría y explotación de ciertos insectos-plagas que excretan melaza. De la larga lista de fitófagos que atacan al cannabis, sólo algunos excretan este manjar, los homópteros.

En conclusión se puede afirmar que la presencia de hormigas en un cultivo de cannabis implica casi siempre la presencia de algún homóptero.

Los homópteros son un grupo de insectos grande muy diversos en morfología y ciclos de vida y pueden variar en la longitud de su cuerpo desde 1 hasta 110 mm. Los pulgones, las moscas blancas y las cochinillas son los hómopteros más frecuentes en los cultivos de cannabis en territorio español. Es muy importante saber que todos los homópteros son fitófagos de algún vegetal, pero no necesariamente del cannabis.

Estos fitófagos tienen la peculiaridad de excretar melaza, una sustancia concentrada rica en azúcares procedente del floema de las plantas. No todos los homópteros segregas esta sustancia y no todos lo hacen en la misma cantidad; parece que las hormigas saben escoger a su ganado.

Estos insectos han evolucionado de manera especial, se alimentan de savia elaborada a través de sus largos estiletes que introducen en la planta hasta alcanzar los vasos conductores. Sus necesidades no son de azúcares del floema, sino de aminoácidos y otras sustancias vegetales como las vitaminas. La savia elaborada es muy rica en azúcares pero pobre en el resto de las sustancias que precisa el insecto; por tanto ingiere grandes cantidades de savia la cual es filtrada antes de llevar al aparato digestivo. El producto filtrado súper rico en azúcares es excretado directamente, sin digestión, en forma de gotas. Estas excreciones azucaradas se conocen como melaza y también como rocío de miel.

Existen más de 4000 especie de hormigas, todas agrupadas en una sola familia, la familia Formicidae. Son individuos del suelo, viven en la tierra formando colonias muy grandes desde decenas hasta miles de individuos, y son muy organizadas. Son insectos sociales y con una gran capacidad de adaptación al medio y a las condiciones ambientales, aunque prefieren temperaturas medias agradables. En condiciones extremas se refugian en la colmena, normalmente bajo tierra, en un muro o entre las raíces de una planta.

Las colonias de hormigas se dividen en dos castas: las reproductoras y las obreras. Las obreras son las responsables de realizar todas las labores, tanto dentro como fuera de la colmena. Las dos tareas básicas son defender la colmena de extraños y buscar alimento para las crías y para el resto de la colonia. En este caso las hormigas potencian la aparición de homópteros  debido a la ganadería de éstos para la producción de melaza.

Las hormigas detritívoras, son protectoras de los homópteros. Esta asociación hormigas-homópteros sólo reside en la capacidad que tienen estos fitófagos de producir melaza, sustancia que resulta muy apetitosa y una fuente increíble de energía para los jóvenes de la colonia. A cambio del preciado oro líquido las hormigas prestan numerosos servicios. Por tanto la conjunción de hormigas y homópteros  es beneficiosa para ambos.

Las relaciones mutualistas entre homópteros como las moscas blancas, los pulgones y las cochinillas son las más estudiadas, al ser las más frecuentes en los cultivos tanto comerciales como de cannabis. La relación más presente en cultivos es la que se forma entre los pulgones y las hormigas.

Cuando en una planta aparece una colonia de hormigas, se puede garantizar que se está generando una población importante de alguno de los tres géneros de homópteros nombrados arriba.

La relación entre las moscas blancas y las hormigas es facultativa, es decir, no siempre que haya plagas de mosca blanca, por muy graves que sea la infestación, coexistirá una colonia de hormigas. Aun así, cuando aparece esta relación las hormigas realizan una importante labor de defensa. Las hormigas ahuyentan a los depredadores y parásitos atacándoles y alejándoles de la colonia; inclusive retiran las pupas de moscas blancas parasitadas para evitar que la colonia de parásitos prospere. Esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de realizar sueltas de enemigos naturales como las avispas parásitas Eretmocerus sp. y Encarsia. La aplicación de las avispas comerciales se realiza con pupas de moscas blancas parasitadas. Estas pupas pueden venir desde criadero adheridas a placas de cartón enganchables o sueltas mezcladas con sustratos a base de serrín. En el primer caso las tarjetas se deben enganchar a las ramas y en el segundo caso las mezcla pupa-serrín se deposita en unos dispensadores que también van enganchados a ramas de las plantas. Para las hormigas acceder a estas pupas parasitadas es un simple paseo; las recogen y se las llevan como alimento a la madriguera. Si no se tiene en cuenta esto, las pérdidas directas de enemigos naturales por la actividad de las hormigas pueden ser muy importantes. Además la baja de enemigos naturales lleva en alza la población de plaga.

La simbiosis entre insectos más conocida y estudiada, es las simbiosis hormiga-afidos. Los afídos o pulgones son grandísimos productores de melaza; además forman colonias importantes en muy poco tiempo, y esto desde el punto de vista productivo de las hormigas es muy importante. Las hormigas cuidan con esmero a los pulgones desde los estadios más juveniles. Los huevos son protegidos con especial cariño, parecen saber que serán la fuente de producción de alimento para la colonia. Pueden transportarlos hasta su madriguera para protegerlos y esperar la eclosión. Entonces, las larvas nacidas y hambrientas son traslocadas con mucho cuidado hasta las zonas donde podrán alimentarse sin ser molestadas y comenzar así la producción de melaza.

En la lucha biológica contra los pulgones, el empleo de la avispa parásita Aphidius Coleman es muy frecuente. Las sueltas comerciales de este insecto se realizan depositando las momias de pulgones parasitados directamente sobre las hojas o en dispensadores especiales que van colgados en las plantas. Al igual que en el caso de las moscas blancas, las hormigas recogen las momias y las aprovechan como alimento rico en proteínas, reduciendo así la eficacia de las sueltas comerciales y del mismo control natural.

 

Las cochinillas son otro de los insectos que establecen una simbiosis mutualista muy conocida con las hormigas. Las simbiosis no se realiza con todas las especies, solamente con aquellas que excreten melaza; a cambio les ofrecen un servicio completo de protección contra los posibles depredadores y parásitos.

Además de ser las encargadas de la defensa, las hormigas limpian los cuerpos de las cochinillas de los excesos de melaza. Las hormigas recrían a las cochinillas como hacen con los pulgones.

De nuestras observaciones podemos concluir que las hormigas tienen sus preferencias a la hora de escoger el homóptero a explotar. El fitófago más deseado por los formícidos es por excelencia el pulgón, y seguido de las cochinillas. En último lugar las moscas blancas.